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El neo-polar francés.


Para entender bien este concepto voy a poner unas notas aclaratorias que pueden ser interesantes:

Los cambios culturales que se sucedieron tras la llamada Revolución del 68 en Francia, en lo literario y dentro del género polar, fueron insignificantes, de tal manera que se seguían aplicando los modelos norteamericanos y los pocos cambios eran intentos de estilizar la violencia del género al gusto del mercado. Un fracaso.

El polar necesitaba una vuelta más de tuerca, para acabar con estos clichés, y crear un estilo propio, cargado de intención política y crítica social, auténtica esencia del género.

Fue Jean-Patrick Manchette, junto con otros escritores, quien asumió el nuevo modelo revolucionario en los años setenta, al que se le llamó neo-polar. En su obra más reconocida,  “Nada”, se pueden valorar los nuevos puntales de este modelo:

Un Estado, como telón de fondo, que representa el poder capitalista, de una brutalidad constante que ejerce a través de su brazo armado que es la policía.  Una izquierda institucional, desactivada incapaz de subvertir el orden establecido. Una escisión armada de esa izquierda, desvinculada de cualquier red social y que solo puede actuar ciegamente.

Manchette destroza los clichés policíacos por la vía del exceso. Existe una ultraviolencia descrita con tal detalle, que resulta difícil pensar que no está teñida de humor negro.  Los motivos y la reflexión de los personajes no cuentan, el argumento se desarrolla a partir de un conflicto inicial que tiene un desenlace violento y que hay que describir minuciosamente.

De una manera simple se podría decir que el neo-polar, según los conceptos de Manchette, es el polar politizado y ultraviolento.

Si Manchette da al polar un carácter revolucionario, Didier Daeninckx construye su vertiente antifascista. “Asesinatos archivados” (1983) es, junto con Nada, la novela más emblemática del nuevo policíaco francés. En esta obra, Daeninckx investiga tres hechos aislados de la historia reciente de Francia y, recurriendo a préstamos estilísticos del periodismo de investigación, muestra que aquellos que colaboraron con los nazis y torturaron impunemente en la guerra de Argelia, siguen controlando los resortes de la policía y el ejército francés. Daeninckx recurre a planteamientos políticos y estilísticos mucho más clásicos que los de Manchette, quizá menos interesantes pero, desde luego, más sostenibles a la larga.

Daeninckx sigue trabajando en esta línea de recuperación de la historia de las atrocidades políticas cometidas en Francia que es, al mismo tiempo, la recuperación de la memoria de la lucha antifascista en la metrópoli y de la lucha por la liberación nacional en las colonias. Una excepción interesante dentro de su trayectoria es Play Back, una novela negra social muy clásica que se inscribe en el marco de los efectos de la reconversión industrial en una ciudad siderúrgica del norte de Francia. Ni que decir tiene que con la aparición pública del Frente Nacional, la postura antifascista y antirracista de Daeninckx ha ganado peso dentro del neo-polar, un buen ejemplo de ello es el último gran éxito editorial de este género: la trilogía marsellesa (Total Kheops, Chourmo y Solea) de Jean Claude Izzo.

En los años noventa, además de continuar con su propia producción literaria, Didier Daeninckx, colabora en la última gran ofensiva del neo-polar, un proyecto colectivo llamado “Le Poulpe” (El Pulpo) en el que en cada entrega, un autor diferente se hace cargo del mismo detective. La idea consiste en volver a recuperar el carácter popular de la novela negra: historias contundentes y sin pretensiones, mensaje político inequívoco y precios baratísimos que hagan que El Pulpo derrote a la novela policíaca de derechas en los quioscos de las estaciones de tren.


EL NEO-POLAR MÁS ALLÁ DE FRANCIA.

El neo-polar ha tenido una considerable influencia allende las fronteras francesas. El caso más reciente es el de Yasmina Khadra, seudónimo de Mohamed Moulessehoul, un militar argelino que saltó a la fama con su Trilogía de Argel: Morituri, Doble blanco y El otoño de las quimeras.

Khadra muestra la hecatombe argelina a través de los ojos del comisario Llob, un policía lúcido y desencantado que desprecia por igual a fundamentalistas, nuevos ricos y políticos corruptos.

Pero la influencia del polar ha superado con creces el ámbito francófono (Khadra escribe en francés) y resulta palmaria en autores como el alemán Jakob Arjouni. ¡Happy Birthday, turco!, Rakdee con dos es y Más cerveza  son las tres desternillantes novelas de Arjouni protagonizadas por el detective de origen turco Karankaya. En palabras de M. Vázquez Montalbán: "Karankaya es algo más que un investigador privado de origen turco en una Alemania construida sobre cabezas de turco. Es la mirada crítica de uno de los autores más interesantes de la novela criminal contemporánea".

También en Italia el giallo (allí las novelas negras son "amarillas") ha experimentado una considerable renovación desde los tiempos de C. E. Gadda. La influencia del neo-polar resulta particularmente clara en Almost blue, la novela más conocida de Carlo Lucarelli.

Y ahora vamos a conocer a los autores.


JEAN-PATRICK MANCHETTE. 1942-1995.

Ya hemos dicho que es el iniciador del neo-polar, nació en Marsella en 1942 en el seno de una familia de clase media. Desde muy joven y guiado por su abuela, antigua maestra de origen escocés, se aficiona a la lectura de obras políticas, ciencia-ficción y policíacas de la Sèrie Noire. Desde 1964 y tras seis meses en Inglaterra trabaja en el mundo del cine como guionista de cortos y como traductor, sobre todo de autores americanos.

Sus dos primeras novelas en 1971, están escritas a cuatro manos junto a J.P. Bastid y son Dejad que los cadáveres se bronceen y El asunto N´Gustro, esta segunda novela  relata un hecho acaecido en el Paris de 1965, el secuestro y posterior asesinato del líder de la oposición de Marruecos: Ben Barka. En esta obra ya está presente todo el estilo y el fondo argumental de Manchette: las corrupciones y demás trapicheos entre truhanes, policías, servicios secretos y políticos. Con un estilo de gran calidad, provocador, lleno de referencias literarias, rompe con el policial anterior sin concesiones a diestra y siniestra, reanudando con la tradición social de la novela negra.

En 1972, publica la que va a ser su obra cumbre Nada, en la que una banda de anarquistas secuestra al embajador americano en Francia.

Manchette sufría frecuentes temporadas de crisis de agorafobia que le mantienen sin publicar nada durante una decena de años. En 1982 publica su último libro, La posición del tirador tumbado, una obra excelente, insoslayable, del nivel de las mejores novelas negras, titulada en español Cuerpo a tierra.  Muere de cáncer en 1995.

Manchette dejo escritas once novelas policiales de las que tres al menos merecen estar en los puestos más altos del Parnaso Policial: L'affaire N'Gustro, Nada, y La position du tireur couché. En las novelas  La morgue está llena y Un montón de huesos, el protagonista es el detective Tarpon, un antidisturbio retirado del servicio por haber matado a un estudiante en una manifestación.

En el mundo editorial actual RBA, Serie Negra, ha editado tres novelas, Nada, El caso N’Gustro y Balada de la Costa Oeste, el resto está publicado en la década de los 80. En el 2015 la editorial Anagrama publica, Caza al asesino.


DIDIER DAENINCKX. 1949.

Saint-Denis. Nace en el seno de una familia humilde. Desde 1966 hasta 1982 trabajó como impresor, animador cultural y después como periodista para diversas publicaciones. En 1983 publica su primera novela Asesinatos Archivados, en la que narra los hechos ocurridos en París en Octubre de 1961, con la brutal represión policial en una manifestación de argelinos. Ha publicado una treintena de libros, algunos de los cuales tiene como protagonista al inspector de policía Cadin.

Activista político y comprometido socialmente ha sido, y es, fiel testigo del mundo de su tiempo, que ha reflejado en numerosos ensayos y artículos de denuncia. Ya he comentado en la exposición del neo-polar la importancia de este autor que me parece imprescindible.

Al respecto de la colección de novelas que también he citado en la exposición del neo-polar, Le poulpe, tengo que decir que fue inaugurada en 1995 y dirigida por el escritor Jean-Bernard Pouy. Cada episodio está escrito por un autor diferente y tiene que continuar las aventuras de un solo personaje, el detective Gabriel Lecouvreur, apodado El Pulpo debido a sus largos brazos. En esta colección ha colaborado también el español Andreu Martin, en 2001, con el título “Vainqueurs et cons Vaincus”.

La editorial Akal ha sacado a la luz recientemente a este autor con dos novelas, Asesinatos archivados y El último de los últimos, el resto de su obra en castellano está publicada hace bastante tiempo.


JEAN-CLAUDE IZZO. 1945-2000.

Marsella. Aprovecho la cita de este autor, que por supuesto es uno de mis favoritos, para contar una batallita sobre el autor y sobre mis devaneos sobre la novela negra.

Cuando comencé esta historia allá por el verano del 2008, los primeros libros que adquirí y leí fueron los clásicos como Agatha Christie, Stanley Gadner, Earl Der Biggers en el deseo de restablecer la antigua biblioteca de mi padre de la Colección Molino, desaparecida en el combate de la vida. A medida que mi interés iba creciendo pasé a los clásicos americanos Hammett, Chandler, Cain, etc, luego comencé con los españoles Montalbán, Andreu Martín, Juan Madrid, seguía el mercado editorial del momento con cierto recelo pues no conocía a casi nadie y también fui víctima de la trilogía Millenium. Al año siguiente andaba un poco perdido, aun considerando que estos cimientos era buenos, muy buenos y sólidos, necesitaba dar un giro a mi interés por la novela negra, y pensé en la librería Negra y Criminal de Barcelona como solución a mis problemas.

Ya conocía la web de Negra y Criminal, pues había consultado su fondo varias veces y decidí conocer la librería real en Barcelona. En septiembre del 2009 me presenté a las 5 de la tarde en la calle La sal, 5, el santa santorum de la novela negra y me recibió el auténtico santón Paco Camarasa, su director. Le conté mis problemas y mis ilusiones, la verdad es que me sentía como un profano, pero me contestó muy amablemente llenando mi maleta de libros, pero qué libros. Fue entonces cuando conocí a Izzo, Vian, Sjowall y Wahloo, González Ledesma, Camilleri, Khadra, Batya Gur y muchos más que desde entonces están en mis estanterías doradas. Dio la casualidad que también estaba en la librería Leonardo Padura firmando ejemplares de “El hombre que amaba a los perros”, y me llevé uno firmado. Mis problemas de momento se habían resuelto.

Desde entonces hasta hoy han pasado muchos autores y muchos libros, y mi afán por escribir y ordenar todo este puzle de la novela negra me ha llevado casi sin darme cuenta a escribir esta guía, y aquí sigo intentando seguir en estos momentos con la vida y obra del gran Jean-Claude Izzo, aunque en realidad en los buenos autores da igual que sean de familia bien o que hayan desempeñado un montón de oficios, lo que interesa es leerlos y disfrutar.

Nació en el barrio de Panier en Marsella, emigrante italiano el padre, e hija de emigrantes españoles la madre. Miembro del PCF ejerce como periodista, llegando a ser redactor jefe de la revista comunista La Marsellesa. En 1970 hace sus primeros escarceos literarios con una colección de poemas. No es hasta 1995 cuando publica su primera novela negra de la serie Trilogía de Marsella, Total Kheops, que se completa dos años más tarde con Chourmo y Soleá  y tienen como protagonista al detective Fabio Montale.

Pero Montale no es el único protagonista hay muchos más en estas novelas: su barrio, la luz brillante del sol mediterráneo, sus amigos, los bares, la gastronomía, el humor y las mafias, y sobre todo Marsella, a la que ama y le duele. Ciudad que se puede unir con todo este entramado a la Barcelona de Montalbán, a la ficticia Vigata en la Sicilia de Camilleri o a la Atenas de Markaris, todas ellas unidas por el mismo sol y la misma luz, en una novela negra Mediterránea.

Murió de un cáncer de pulmón en su Marsella natal a los 55 años.

Muchas más cosas se pueden decir de este autor, pero ninguna comparable a tener su libro entre las manos y sentir la emoción de su lectura. La trilogía está editada recientemente por la editorial Akal.

Y vamos a seguir con otros autores que me están entrando ganas de cantar “La Marsellesa”.


DANIEL PENNAC. 1944.

Casablanca.  Su verdadero nombre es Daniel Pennacchioni. De familia militar pasa su infancia en África, el Sudeste asiático y su juventud en Niza, se gradúa en letras y se dedica a la enseñanza.

Inició su actividad literaria con libros para niños, posteriormente ensayos y otro tipo de libros de reconocida importancia (Como una novela, Mal de escuela y Diario de un cuerpo), pero adquirió gran popularidad con la serie sutilmente policíaca que escribió en torno a la familia Malausséne. En 1985 inició la serie con La felicidad de los ogros, y de momento acaba en el 2001 con Los frutos de la pasión. La saga gira en torno a Benjamín Malausséne, hermano mayor y cabeza de una familia que vive en el multicultural y marginal barrio de Belleville en París. Allí se desarrollan las trepidantes aventuras y desventuras de esta familia y su variopinto entorno, que incluyen romance, crimen, amistad, etc. Todo ello narrado con un estilo ágil y coloquial. Yo no lo tengo claro con esta saga, quizás esté pensando todavía en Montale o en Méndez o en Beck, pero les daré otra oportunidad.

La saga está publicada por Mondadori.


THIERRY JONQUET. 1954.

París. Hijo de obreros y militante de la extrema izquierda francesa. Durante su juventud alterna las lecturas de Hammett y Trotsky, en la intención de casar el rojo con el negro y evitar lumbagos mentales, lumbagos que entre otras cosas él trataba de corregir en su profesión de fisioterapeuta, en geriátricos, psiquiátricos y rehabilitando niños con amputaciones, eso marca.

Es otro acólito de Manchette y su movida, pero rechaza la etiqueta de autor político. “No escribo octavillas de propaganda. Escribo novelas, a veces tienen contenido político y otras no”.

Comenzó a publicar a principios de los 80 además de las novelas negras, cuentos, novelas juveniles, relatos y guiones de televisión y cómic. Su fuente de inspiración era su propia vida y los sucesos de los periódicos. Hay muy poco traducido al español pero cabe destacar que Pedro Almodóvar adaptó su novela “Mygale”, Tarántula, en 2011, en la peli La piel que habito. Murió en París en el 2009. Otros títulos publicados por Ediciones B son, Ad vitam, aeternam y La bestia y la bella.


JEAN-FRANÇOIS VILAR. 1947-2014.

París. Estudió Derecho y Filosofía y fue editor de un periódico de la izquierda radical. Perteneciente también a la nueva corriente del neo-polar, no es precisamente un escritor del que se sepan muchas cosas en España, se han publicado algunos libros en castellano hace tiempo y no hay reediciones actuales, entre ellos están, Bastilla-Tango, Djemila, Estado de sitio y Pasaje de los monos.

Y acabamos el neo-polar con uno de los mejores autores en idioma francés:


YASMINA KHADRA. 1955.

Nace en el Sáhara argelino,  con el nombre de Mohammed Moulessehoul, a los 9 años entra en la Escuela Nacional de los Cadetes de la Revolución, iniciando su carrera militar hasta el año 2000 en el que se retira con el grado de comandante.

Comienza a escribir muy pronto, su primera novela “Houria” la acaba en 1973, aunque no será publicada hasta once años más tarde. Hasta 1989 ha publicado seis obras con su nombre de cuna, pero al imponer la censura el ejército decide cambiar de nombre y toma un seudónimo compuesto por los dos primeros nombres de su mujer, Yasmina Khadra, jazmín verde. Escritor, con nombre de mujer, militar del ejército argelino, esto traerá problemillas. Pero él está decidido a recrear en sus escritos la Argelia de su tiempo, marcada por el antagonismo entre el FLN gubernamental y el FIS islamista, que pronto acabará en una guerra civil en la que tiene que participar por su condición de militar. Como consecuencia de todo esto en 1997 publica en Francia Morituri, la primera entrega de la Trilogía de Argel, (Morituri, Doble blanco y El otoño de las quimeras), protagonizada por el Comisario Brahim Llob y que le va a dar la fama mundial. Y sigue con otras novelas en las que ahonda en la crisis argelina: paro, corrupción, terrorismo, represión, vamos como todas las crisis.

En el 2000 abandona el ejército y se dedica por entero a la escritura, revela su verdadera identidad con el consiguiente escándalo y decepción, problema que tiene que solucionar junto a otro problema que es el uso de la lengua francesa en vez del árabe, acusado por los integristas islámicos. Los intenta solucionar con dos novelas autobiográficas. El escritor y La impostura de las palabras. Vive un tiempo en México y en la actualidad vive en Francia en Aix-en-Provence con su mujer y tres hijos.

Él se define como escritor multidisciplinar y no le gusta que le encasillen como notario de la violencia islamista, da igual, está considerado como el autor árabe vivo más traducido, ni más ni menos que a 43 idiomas. Sin lugar a dudas es uno de los grandes del género negro actual. Casi toda su obra en castellano está publicada por Alianza Editorial y Destino y entre las últimas publicadas, A qué esperan los monos, El atentado y Las sirenas de Bagdad.


EMMANUEL CARRERE. 1957.

París. Es un escritor, guionista y realizador francés, diplomado por el Instituto de Estudios Políticos de París.

Ha escrito varias novelas con cierto éxito, Limonov, De vidas ajenas, Una novela rusa, y un policial, Una semana en la nieve, Circe 1996. Pero todo explotó con la publicación de, El adversario, una novela a caballo entre la investigación y la memoria personal más cercana al gran periodismo norteamericano que a la tradición francesa. Está reeditada por Anagrama en 2015.

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