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La novela negra en Cuba.

Introducción.

Hay quienes dicen que la novela negra es típica de las sociedades capitalistas por la violencia y los crímenes que éstas generan. Por esto se pensaba en Cuba como en un lugar en el que la literatura policial debería estar desterrada, en el que no era posible su existencia ya que el crimen y la violencia social no estaban en sus libretos. Pero la realidad es otra: lo criminal se filtra, y en Cuba se filtró. Llega el robo, la corrupción y, al surgir los hechos, surgen detrás quienes hablan de ellos: los cronistas de esa realidad, los novelistas policiales.

La novela pionera de la literatura policial cubana es “Enigma para un domingo”, de Ignacio Cárdenas Acuña. Los primeros temas de la novela policial cubana, dice Justo Vasco, al principio de la Revolución, tenían que ver con el enfrentamiento entre policías y espías, la contrainteligencia cubana.

No existe una tradición de novela policíaca similar a la de Estados Unidos, Francia, o Inglaterra. Pero sí había una continuidad de creación en la novela policíaca. En los años 50, se escribieron algunos libros y se publicaron algunos cuentos policíacos en Cuba y de alguna importancia fueron los que escribió uno de los narradores cubanos más importantes de los años 30, 40 y 50 que es Lino Novas Calvo. Lo que pasa es que había una actitud muy vergonzante hacia la novela policíaca, y el mismo Lino Novas Calvo trabajaba en la revista Bohemia y publicaba aquellos cuentos que eran ficción absoluta como si fueran reportajes para darle alguna validez a lo que estaba haciendo. Porque un escritor cubano que escribiera cuentos policíacos, eso a nadie le interesaba. Incluso hubo un escritor cubano que hizo novelas policíacas publicadas con un seudónimo de evidente resonancia anglo. Y así podía parecer un escritor inglés o norteamericano que había escrito esas novelas y que eran traducciones al español porque se veía un poco extraño a un cubano publicando novelas policíacas, (Leonel López-Nussa, El ojo de vidrio, 1955, y El asesino de la rosa, 1957.)

Poco a poco se ha ido cambiando y, hoy, ya casi nadie escribe sobre eso. Hubo también, en lo que sería más el género testimonial, historias de sabotajes, operaciones secretas y esas cosas. Pero hoy todo el mundo escribe sobre delito común, crimen, tráfico de divisas, droga, e incluso, en las últimas, sobre personajes raros en la literatura negra cubana, como el policía corrupto, el funcionario deshonesto, etc. En suma, se va llegando a los temas universales en la medida en que la sociedad cubana, al menos en un aspecto sórdido, se va pareciendo a las demás. Hay un mercado negro generalizado que genera mafias y por lo tanto violencia,  hay asesinatos de prostitutas, cadáveres anónimos, en fin, todo el reparto de temas tradicional de la novela negra del resto del mundo, y los escritores escribimos sobre eso. Y ojalá que no tuviéramos temas sobre los cuales escribir.

La novela negra es a menudo comparada con el periodismo por investigar sobre la realidad inmediata. Pero... cómo se da en Cuba la relación entre periodismo y novela negra, sabiendo que la prensa de la isla es deficiente y su información filtrada por el aparato estatal. En Cuba es muy importante esta relación -dice Leonardo Padura-, porque en los periódicos cubanos no existe la crónica roja. Apenas se informa de los crímenes y homicidios, por lo demás tiene que tratarse de un caso muy grande, algo del estilo de los traficantes de droga o de corrupción de muy alto nivel. Esa parte de la vida que está un poco por debajo de la mesa aparece en las novelas policiales. Y en Cuba, incluso las novelas policiales más imaginativas son testimoniales.

Cuba no parece estar al margen del fenómeno neo-policial. Los autores que escriben en la isla han ido conquistando los espacios de expresión por encima de una fuerte censura hasta lograr conectar con la realidad y, con un lenguaje actual, narrar historias criminales. Tal vez no con la misma temeridad crítica con la que lo hacen otros, pero sí conservando el punto de vista crítico, necesario para lograr la credibilidad que el género impone.

En la década de los 70, cito a Raúl Antonio Capote en, Novela negra a lo cubano, se produce en Cuba, un verdadero auge de la novela policíaca, se publican cientos de títulos de variada calidad, destacándose la obra de Luis Rogelio Nogueras y de Daniel Chavarría, este último uno de los más prestigiosos escritores del género en la actualidad.

Esta producción nacional enmarcada fundamentalmente en la década del 70 al 80, va a rescatar en Cuba la figura del policía, que por su papel durante la dictadura de Batista estaba excluida del género. Sin embargo este personaje termina anquilosado en fórmulas simplistas. Esta novelística queda limitada por una visión edulcorada de la realidad y el alejamiento de los conflictos esenciales de la sociedad cubana, apartándose de uno de los elementos fundamentales de la novela negra desde Dashiell Hammett para acá, su compromiso social.

La llegada de Leonardo Padura con su detective Mario Conde, trajo un cambio radical. La novelística de Padura retoma lo mejor de lo ocurrido en Cuba en este campo y lo lleva a planos superiores de realización, colocando al género en el centro de atracción del lector cubano. Su compromiso con la realidad, su marcada crítica social lo emparentan con sus colegas en España y el resto del mundo.

Daniel Chavarría continúa produciendo con su habitual calidad y aparecen voces nuevas. Lorenzo Lunar, escritor villaclareño se presenta con una renovada visión de la novela negra, alcanzando de inmediato reconocimiento internacional, sus libros Échame a mí la culpa y La vida es un tango, muestran una visión crítica de la realidad actual en Cuba y sus personajes se mueven en la sordidez de la marginación. Amir Valle Ojeda, con un expediente largo de éxitos literarios, incursiona en el género con sus novelas Si Cristo te desnuda, Las puertas de la noche y Los muertos y la sombra, tres magnificas historias narradas con maestría propia de un consagrado. El éxito de Amir Valle se debe entre otras cosas, a su capacidad para elaborar una historia con todos los ingredientes de la novela negra universal, pero profundamente imbricada su trama en Cuba, su detective Alan Bec, es un cubano más, con sus virtudes y defectos, se mueve en un entorno fácilmente identificable por el lector nacional y propio de ambientes similares en el resto del mundo.


Los autores.


LINO NOVAS CALVO. 1905-1983.

A Grañas do Sor, Galicia, España. Fue un narrador y novelista cubano. Uno de los más destacados entre los narradores surgidos en la literatura en castellano hacia 1940.

Vivió en Cuba a partir de los siete años, cuando sus padres emigraron en busca de mejores condiciones económicas. De adolescente y para sobrevivir, desempeñó diversos trabajos: desde agricultor hasta boxeador. Fue autodidacta. Estudió inglés y llegó a traducir a Huxley, Lawrence o William Faulkner. Tradujo al castellano El viejo y el mar de Ernest Hemingway. Se hizo corresponsal de guerra y participó, en el lado republicano, en la Guerra Civil Española. Vivió también en Francia. Fue uno de los representantes de los intelectuales reunidos en torno a la Revista de Avance, una de las revistas que abrió la cultura cubana a la contemporaneidad. Se desempeñó como jefe de redacción de la revista Bohemia.

Tras el triunfo de la revolución de Fidel Castro, abandonó Cuba y se exilió en Estados Unidos, por lo que su nombre fue silenciado. Murió en Nueva York.

Entre sus libros se hallan: La luna nona y otros cuentos (1942). Cayo Canas, (1946). Maneras de contar. Su novela Pedro Blanco, el negrero, fue publicada por Tusquets Editores en 1999. Asimismo, una selección de sus cuentos apareció también bajo el sello de Tusquets Editores, con el título de Otras maneras de contar (2005).

Su paso por el policial es puramente testimonial con un libro de relatos, El comisario ciego y otros relatos, y su aportación en algunas antologías.


IGNACIO CARDENAS ACUÑA. 1924.

Matanzas. Reconocido como el decano de la novela policíaca en Cuba, quedó huérfano de padre a los 9 años. Venciendo dificultades y realizando múltiples trabajos, se graduó de ingeniero electricista en 1966. Sus inquietudes literarias nacieron de la influencia de su madre, mujer de cultura autodidacta.

En 1969 publica su primera obra, Enigma para un domingo, thriller de estilo Hammett, y también se le puede considerar como el primer policial cubano. Luego siguieron numerosos cuentos y las novelas,  Con el rostro en la sombra y Preludio para un asesinato, publicadas en La Habana.

En Miami, donde vive actualmente, publicó el libro de cuentos, Román el Infalible, junto a Oscar Ortiz y la novela, Hipnosis, junto al hipnoterapeuta Juan Caballero. Actualmente, da los toques finales una novela policíaca que se desarrolla en distintas ciudades de Estados Unidos.

Novelas complicadas para encontrar.


LUIS ADRIÁN BETANCOURT. 1938.

Placetas, Cuba. Licenciado en Periodismo, es miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas y del Grupo Asesor de la Unión de Periodistas de Cuba, miembro fundador de la Asociación de Escritores Policiales. Además de escritor, periodista y corresponsal de guerra, ha sido guionista de radio y televisión, fotógrafo, diseñador y dibujante.

Sus libros suman cerca de un millón de ejemplares, publicados en Cuba, Brasil, Rusia, Estados Unidos y uno en España, concretamente, Maceta, editorial Vosa 1996.

Y entre otras, Expediente Almirante, 1977, El extraño caso de una mujer desnuda, 1981, y Esa mujer no existe, 1996.


ARMANDO CRISTOBAL PEREZ. 1938.

La Habana. Narrador, cronista, ensayista, investigador literario, editor y diplomático. Junto a los dos anteriores se le puede considerar un iniciador del policial cubano. Ha trabajado como funcionario, ejecutivo y diplomático en diversos Órganos y embajadas.

En su labor literaria y dentro del policial ha publicado, La ronda de los rubíes, 1974 y Explosión en Tallapiedra, 1979, y un libro de cuentos policíacos, Aunque no la guerra, en 1983. Perdidos por Cuba pero alguno se puede apreciar en las librerías digitales.

JOSE LATOUR. 1940.

La Habana. Es un escritor cubano de novela negra.

Sus primeras tres novelas (Preludio a la noche, Medianoche enemiga y Fauna nocturna) sitúan sus historias en La Habana pre-revolucionaria y fueron publicadas en 1982, 1986 y 1989, respectivamente. La cuarta novela se titula Choque de leyendas y vio la luz en 1998. En 1994, Latour presentó su nuevo libro, El tonto, a su editor cubano. Basada en un caso de la vida real y de corrupción en los ministerios del Interior y de las Fuerzas Armadas, el libro fue considerado contrarrevolucionario, y su autor señalado como un “enemigo del pueblo”. Al saber que no sería publicado por largo tiempo, mientras las casas editoriales cubanas fueran propiedad del Estado, Latour decide comenzar a escribir en inglés. Su primera novela en este idioma, Outcast, titulada en castellano, Mundos sucios, fue publicada en Estados Unidos, Japón, en otros cinco países del occidente europeo y en Brasil.

Por intentar hacer una ficción creativa y al mismo tiempo temer a la represión de la dictadura, el autor y su familia consiguen marcharse a España, en agosto de 2002, y posteriormente pasar a Canadá, en septiembre de 2004, donde aún residen.

Premio Hammet en 2003 por Mundos sucios, publicada por Planeta en 2002.


JUSTO E. VASCO. 1943-2006.

La Habana. Estudió Química en la Universidad Patricio Lumumba de Moscú, y fue profesor en la Universidad de La Habana. Viajó por Europa Oriental y Asia, como funcionario del Consejo de Ayuda Mutua Económica. Trabajó 15 años como editor en su ciudad natal. Vicepresidente de la Asociación Internacional de Escritores Policíacos entre 1993 y 1997.
Ha publicado en Cuba las novelas, Completo Camaguey  y Primero Muerto, a cuatro manos con Daniel Chavarría, escritor uruguayo residente en Cuba, y El Muro.
En España publicó en 1995, Contracandela, también a cuatro manos con Chavarría.
Desde 1995 vive en Gijón.
Fue Premio Hammett en 1999 por Mirando Espero.

Considerado por la crítica una de las voces más importantes de la Isla en el género negro, Vasco era el coordinador literario de la Semana Negra de Gijón y se había convertido en un estrecho colaborador de su director, el escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II.

En 1994 obtuvo el Premio del Concurso de Relatos de la Semana Negra por su cuento Y en eso llegó Bebo.

Su obra ha sido traducida al francés, al italiano y al griego, entre otros idiomas. Como traductor, Vasco llevó al español obras de más de cien autores rusos, norteamericanos, italianos y eslovenos.

Salvo, El guardián de las esencias, Tropismos 2007, veo que el resto es de complicada adquisición, aunque se aprecia alguna obra en las librerías digitales.


LUIS ROGELIO NOGUERAS. 1944-1985.

La Habana. Luis Rogelio Nogueras, también conocido como Wichy el rojo, fue un escritor cubano. Descubrió su amor por la literatura desde pequeño, en parte gracias a la influencia de su familia: su tío, Alfonso Hernández Catá era un reconocido escritor, su padre, periodista, y su madre escribía por afición. Por otro lado, recibió lecciones particulares de letras durante sus años de formación básica. Del gusto por la lectura pasó rápidamente a crear sus propios relatos y poemas, los cuales no dudó en publicar, incluso en su infancia.

Cabe mencionar que el cine fue otra de sus pasiones. Trabajó durante un tiempo para una agrupación de actores amateur, y también ocupó diversos puestos para una compañía cinematográfica, tanto actuando como detrás de las cámaras. Más tarde, incursionó en la escritura de guiones y aprendió el oficio de camarógrafo, además de perfeccionar sus habilidades como dibujante para aprovecharlas en cortos animados a mano. Lamentablemente, su salud no lo acompañó hasta el final, y falleció el 6 de julio de 1985.
De su obra policial, que la hay, solo he encontrado, Y si muero mañana, novela de espionaje publicada por Bruguera en 1978. Y a cuatro manos con Guillermo Rodríguez Rivera, El cuarto círculo, 1976.

RODOLFO PEREZ VALERO. 1947.

Uno de los pioneros de la literatura policíaca cubana desde que publicó,  No es tiempo de ceremonias en 1974. Ganó el Premio Nacional de Literatura Policíaca de Cuba en novela, libro de cuentos y obra de teatro. Sus libros fueron best-seller en Cuba y se publicaron en Argentina, México y países de Europa. La mayoría de sus obras han sido llevadas a la televisión de su país. En los últimos años se ha dedicado al cuento policíaco y es el único autor que ha ganado en cinco ocasiones el concurso de relatos de la Semana Negra de Gijón, que recientemente reunió en su libro, Un hombre toca a la puerta bajo la lluvia, Plaza y Janés 2011. Fue uno de los fundadores de la Asociación Internacional de Escritores Policiacos, AIEP, en La Habana en 1986 y en ese mismo año creó la revista Enigma, junto con Alberto Molina.

Tiene varias novelas de cuentos policíacos: Para vivir más de una vida, Descanse en paz, Agatha Christie, Dioses y orishas, Lección 26, Las reglas del juego, Sinflictivo, estas últimas son las ganadoras del concurso de cuentos policíacos de la Semana Negra. La mayoría están publicados en La Habana y otros lugares, México, Miami, Moscú.


ROBERTO ESTRADA. 1950.

La Habana.  Licenciado en Derecho. Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.
Premio del primer Concurso de Cuentos de CF de la Revista Juventud Técnica, en 1984 con el cuento corto, En la cuneta. Mención en el Concurso 'David' de 1985, con la novela, Trenco. Finalista en el Concurso 'Luis Rogelio Nogueras', con la novela, Bosque. 

En el 2004 tiene publicado en Umbriel un Thriller, La pelirroja.

LEONARDO PADURA. 1955.

Nació en La Habana,  en el barrio de Mantilla, hizo sus estudios preuniversitarios en el de La Víbora, de donde es su esposa Lucía, naturalmente, estas zonas de La Habana, muy ligadas espiritualmente a Padura, se verán reflejadas más tarde en sus novelas. Padura estudió Literatura Latinoamericana en la Universidad de la Habana y comenzó su carrera como periodista en 1980 en la revista literaria El Caimán Barbudo, también escribía para el periódico Juventud Rebelde. Más tarde se dio a conocer como ensayista y escritor de guiones audiovisuales y novelista.

Logró el reconocimiento internacional con la serie de novelas policíacas protagonizadas por el detective Mario Conde: Pasado perfecto, Vientos de cuaresma, Máscaras, Paisaje de otoño, Adiós, Hemingway, La neblina del ayer, La cola de la serpiente y Herejes,  traducidas a numerosos idiomas y merecedoras de premios como el Café Gijón 1995, el Hammett 1997, 1998 y 2005, el Premio de las Islas 2000 y el Brigada 21. La serie Mario Conde está compuesta por ocho novelas y está editada en la colección Andanzas de la Editorial Tusquets.

También ha escrito La novela de mi vida y El hombre que amaba a los perros, una trepidante reconstrucción de las vidas de Trotsky y Ramón Mercader, traducida a diez idiomas, vendidos sus derechos al cine y merecedora del Premio de la Crítica en Cuba. En 2012 Padura recibió el Premio Nacional de Literatura de Cuba.

Las últimas obras publicadas son, Aquello estaba deseando ocurrir, colección de sus relatos y cuentos, Tusquets 2015, y Yo quisiera ser Paul Auster. Ensayos selectos, Verbum narrativa 2015.

Sigue viviendo en Cuba y en el 2011 obtuvo la ciudadanía española.

Su personaje Conde, desordenado, frecuentemente borracho, descontento y desencantado, "que arrastra una melancolía", según el mismo Padura, es un policía que hubiera querido ser escritor y que siente solidaridad por los escritores, locos y borrachos. Las novelas con este teniente han tenido gran éxito internacional, han sido traducidas a varios idiomas y han obtenido prestigiosos premios. Conde, señala el escritor, refleja las "vicisitudes materiales y espirituales" que ha tenido que vivir su generación. "No es que sea mi alter ego, pero sí ha sido la manera que yo he tenido de interpretar y reflejar la realidad cubana", confiesa.

En 2015 gana el Premio Princesa de Asturias de las Letras.


Novela policial cubana actual.


LORENZO LUNAR. 1958.

Nació en un barrio marginal de Santa Clara, en ese mismo barrio donde ya situó las dos primeras novelas de la saga de Leo Martín, Que en vez de infierno encuentres gloria  y La vida es un tango, que viene completada con la tercera entrega, Usted es la culpable.

Ha publicado otras novelas dentro y fuera de Cuba: Échame a mí la culpa (1999), Cuesta abajo (2002), De dos pingües (2004) y Polvo en el viento (Premio Novela Plaza Mayor, Puerto Rico, 2005).
Es, además, un excelente cultor del relato breve, lo que le ha valido para conquistar en tres ocasiones el Premio de Relatos de la Semana Negra de Gijón (1999, 2001 y 2005), y otros importantes premios en concursos de primera línea. La primera entrega de la serie Leo Martín, Que en vez de infierno encuentres gloria, se llevó de un solo golpe el II Premio Novelpol, el I Premio Brigada 21 a la mejor novela en castellano publicada en 2003 y una mención especial del Jurado del Premio Internacional Dashiell Hammet (Semana Negra, Gijón, 2004). Fue traducida al alemán en 2005. En 2013, la editorial Atmósfera Literaria publica, Proyecto en negro.

Considerado, junto a su compatriota Amir Valle, el mayor exponente de los «novísimos» de la novela negra cubana, Lorenzo Lunar asimismo dirige la revista Fantoches, dedicada a la literatura negra y policial en América Latina. También es aficionado a los boleros, debe ser esa la razón por la que la mayoría de sus obras llevan títulos de piezas musicales. Y dicen, que le gusta el rap, y que lo canta. Hasta lo dice su alter ego, Leo Martín, señalando en un bar a ese gordo ridículo «con mechas rojas teñidas en su barba blanca y descuidada», un tal Lorenzo Lunar, mientras canta un estribillo al que todos hacen coro: «Oye, mami, mira mi figura, yo soy el rapero de la literatura».


MARCIAL GALA. 1963.

La Habana. Técnico Medio en Ergoterapia Psiquiátrica en el Politécnico de la Salud de Santiago de Cuba, (1983), Arquitectura en la Universidad Central de las Villas, Santa Clara, (1992), y egresado del centro Onelio Jorge Cardoso. En la actualidad reside en la ciudad de Cienfuegos. Ha publicado en diversas antologías de cuentos tanto en Cuba como en Puerto Rico y en Argentina.

Ha ganado el Premio Alejo Carpentier en 2012 con la novela, La catedral de los negros.

En 2013, Atmósfera Literaria publica una novela negra, Monasterio.


REYNALDO CAÑIZARES. 1963.

Calabazar de Sagua, Villa Clara, Cuba. Narrador, periodista y realizador de cine y televisión. Es director del Canal municipal de T.V Encvisión y miembro de la Asociación Internacional de Escritores Policiacos.

Entre sus novelas destacan: Never more, Editorial Capiro, 2004, Primera Mención del Premio de Novela Silverio Cañada Gijón, España, por la Mejor Novela Opera Prima publicada en España e Iberoamérica en 2005. Hasta que la muerte nos una, La Pereza Ediciones, 2013, USA. Tierra negra, tierra roja, Alas de fuego Ediciones, 2013, Argentina. 

En 2014 en la editorial Atmósfera Literaria, Madrid, ha publicado, Los vándalos.


AMIR VALLE. 1967.

Guantánamo. Sus  primeros pasos profesionales fueron en el mundo de periodismo, para pasar luego por el mundo de la publicidad, trabajando  en la firma discográfica española Caribe Productions, la primera en publicitar en grande a la mayoría de los músicos cubanos que por entonces brillaban en los escenarios nacionales e internacionales. Y por último como editor en distintas publicaciones hasta que decidió dedicarse a escribir.

Es considerado una de las voces esenciales de la actual narrativa cubana y latinoamericana de su generación. Actualmente reside en Berlín, desde donde dirige OTROLUNES,  Revista Hispanoamericana de Cultura, que fundó en el año 2007 junto al también escritor cubano Ladislao Aguado.

Comenzó a publicar a finales de los ochenta y entre la novela  negra y policial destacan, Entre el miedo y las sombras, Habana Babilonia, Jineteras, Largas noches con Flavia, Las puertas de la noche, Santuario de sombras, Si Cristo te desnuda, Tatuajes y Las palabras y los muertos, publicadas por distintas editoriales.

Sus premios más importantes han sido el Premio Internacional de Novela Mario Vargas Llosa 2006 por Las palabras y los muertos; el Premio Internacional Rodolfo Walsh 2007 a la mejor obra de no ficción publicada en lengua española en el mundo por Jineteras, el Premio Novelpol a la mejor novela negra publicada en España durante el 2007 por Santuario de sombras, y el Premio Internacional de Novela Ciudad de Carmona 2008, en España.

KARLA SUAREZ. 1969.

La Habana. Es una narradora cubana y está graduada en ingeniería electrónica, profesión que no ha abandonado nunca a pesar de su actividad literaria.

Siendo niña comenzó a escribir poemas y cuentos. En 1999 publicó en Cuba con la editorial Letras Cubanas su primer libro de cuentos, Espuma. Y en el mismo año publicó su primera novela, Silencios, que obtuvo en España el Premio Lengua de Trapo, traducida a varios idiomas y fue elegida una de los 10 mejores nobeles del año por el diario El Mundo.

Posteriormente ha escrito, La viajera, 2007 y Habana año cero, 2011.

Actualmente vive en Lisboa.


RONALDO MENÉNDEZ. 1970.

La Habana. Es licenciado en Historia del Arte. Colaboró durante años como crítico literario y de arte con las principales revistas especializadas cubanas, y como columnista en el diario El Comercio de Lima, ciudad en la que también fue profesor de Periodismo en centros de educación superior, antes de instalarse en Madrid en diciembre de 2004.

Autor de novelas y relatos, sus narraciones han aparecido en numerosas antologías en América Latina, España, Estados Unidos, Alemania y Francia.

En novela negra ha publicado en la editorial Lengua de Trapo, Madrid, en 2006, Las bestias, y en 2008, Río Quibú.


MARIO BRITO FUENTES. 

Ciego Diego, Barajagua, provincia de Cienfuegos. Es Licenciado en Español y Literatura por el Instituto Superior Pedagógico de Santa Clara y trabaja como Promotor del Libro en la librería 23 de diciembre de Manicaragua.

Comenzó su carrera literaria en 1991 con la publicación de su libro de cuentos En torno al equilibrio.

En lo referente a la novela negra ha publicado la colección de relatos, Fuegos fatuos, en la editorial Capiro, y La tierra del cebú, en Atmósfera Literaria.


WENDY GUERRA. 1970.

La Habana. Graduada en Dirección de Cine en el Instituto Superior de Arte y fue alumna de Gabriel García Márquez en su taller de guiones «Cómo contar un cuento», impartido en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños. Trabajó desde su infancia como actriz de televisión y cine.

Ha publicado las novelas Todos se van (Bruguera, 2006), Nunca fui primera dama (Bruguera, 2008) y Posar desnuda en La Habana (Alfaguara, 2011) y Negra, Anagrama 2013

Ganadora del Premio Bruguera 2006 y del Carbet des Lycéens 2009. En 2010 fue nombrada Chevalier de l’Ordre des Arts et des Lettres de la República francesa. En 2012, su novela Todos se van, traducida al inglés como Everyone Leaves y publicada en los Estados Unidos, fue seleccionada por la revista Latina como uno de los nueve mejores libros del año escrito por un autor latino. Su obra narrativa ha sido traducida a trece lenguas pero no se encuentra editada en su país.


ENA LUCÍA PORTELA. 1972.

La Habana. Es una de las escritoras cubanas actuales con mayor proyección internacional. Se licenció en Lenguas y Literaturas Clásicas.

Escribió su primera novela en 1997, El pájaro: pincel y tinta china, en 2002 obtuvo el premio Jaén de Novela con Cien botellas en una pared (Debate, 2002) y próximamente Random House publicará en España su última creación, Djuna y Daniel.

Ena Lucía vive en la Habana, pertenece a la nueva generación de escritores de la isla y en especial a una posible hornada de narradoras en un país donde en sentido general las mujeres han sido más poetas que narradoras, dice formar parte de una nueva generación de escritores “muy individualista, que da más importancia a la literatura que a la política”.


REBECA MURGA. 1973.

La Habana. Narradora y crítica literaria. Master en Educación, en la especialidad del enfoque comunicativo en la enseñanza de la lengua y la literatura. En 2005 y 2008 impartió el taller de narrativa en la Semana Negra de Gijón.

Ha escrito cuentos, relatos policiales, novela,  El esclavo y la palabra, La enfermedad del beso, Desnudo de mujer. Y en la novela policial en 2013 escribe, Los aprendices, en la editorial Atmósfera Literaria, sello especializado en el género.

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