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La historia de la Revista Black Mask y sus protagonistas.


COMO SE CREÓ BLACK MASK.

Black Mask Magazine fue una revista pulp cuya historia empieza en Abril de 1920.

Creada por H. L. Mencken y George Jean Nathan, con la intención de irrumpir en un mercado de literatura popular en pleno auge y de esa manera contribuir a mantener la existencia de otra de sus revistas más selecta, el prestigioso magazín literario Smart Set, con muchos problemas de financiación. Mencken era bien conocido como periodista literario y, en ocasiones, poeta, Nathan era un crítico dramático.

Era una aventura puramente comercial, en directo contraste con Smart Set, se trataba de salvar el tipo y las pérdidas de esa revista y aprovechar  al máximo la imprenta y los canales de distribución, ya abiertos con dos revistas eróticas, Parissien y Saucy Stories.

Su primer número ni siquiera estaba dedicado en exclusiva al crimen. En un claro intento de captar tantos lectores como les fuera posible, Black Mask ofrecía inicialmente "Cinco magazines en uno”: Las mejores historias disponibles de aventura, las mejores historias de misterio y detectives, los mejores romances, las mejores historias de amor, y las mejores historias de lo Oculto." Las pocas páginas dedicadas a relatos detectivescos no ofrecían nada en especial. Eran relatos de misterio comunes, del estilo inglés.

El propósito obvio era diversificar la temática, a semejanza de otras revistas de la época, como Argosy o The Blue Book, y tocaban todos los palos para atraer al mayor número posible de lectores.

Después de tan sólo 8 meses, y a pesar de la pobre calidad del magacín, Mencken y Nathan no sólo habían recuperado su inversión inicial de 500 dólares, sino que dieron el pelotazo al vender la cabecera por 12.500 $ a los propietarios de The Smart Set, Warner y Crow, los cuales, a su vez, delegaron las labores editoriales en George W. Sutton, Harry North y Philip Cody, que decidieron  centrarse en la ficción detectivesca, a fin de competir con Detective Story Magazine y Flynn’s Detective Magazine, cuya acogida en los quioscos había sido muy buena. A pesar de ello, los cuentos policíacos de los dos primeros años seguían fielmente el modelo británico, sin ofrecer nada nuevo a los lectores.


LOS TRES PRIMEROS AUTORES PRINCIPALES.

En realidad, los elementos característicos del hard-boiled no quedaron formalmente definidos hasta 1923, con la aparición de la primera historia del detective Terry Mack, creación de Carrol John Daly. Éste dio el pistoletazo de salida en el Black Mask de 15 de mayo de 1923, con la novela corta Three-Gun Terry, en cuyas páginas presentó por primera vez al clásico detective duro. (Ese número, un ejemplar mítico conocido por los aficionados como «el número del Ku Klux Klan», ha pasado a la historia por ofrecer el comienzo del género negro.)
Curiosamente, y a pesar de haber tenido el honor de ser el primero, el sabueso Terry Mack no se prodigó en demasía, aunque Daly le dedicaría, años después, una novela por entregas. El motivo fue la aparición un mes después, de otro detective, Race Williams, en el relato “El falso Burton Combs”, del mismo autor y cortado por el mismo patrón, pero con sus características más exacerbadas y que sentaría definitivamente las bases del nuevo género.

El editor adjunto Harry North vio enseguida las posibilidades de ese tipo de personaje, hosco, duro y animal, y se percató de la frescura de los relatos criminales de Daly, la viva antítesis del soso clasicismo de la escuela inglesa. Decidió, por tanto, apostar por esta clase de narración, una vez comprobados los buenos resultados de ventas, claro está,  más realista, lo cual le permitiría desmarcarse de las demás revistas policíacas.

De modo que Daly se puso a ello, publicando anualmente entre 4 y 5 cuentos de Williams e incrementó la producción a 7 o incluso 9 en años  posteriores tras la llegada de un nuevo editor.

El segundo fichaje de la firma, sin duda el más importante, fue Dashiell Hammet. Éste revolucionaría el género  con sus relatos protagonizados por un anónimo detective de la Agencia Continental, una obvia alusión a la Agencia Pinkerton en la que había trabajado durante años. El primer relato del Operativo de la Continental fue Arson Plus, publicado el 1 de octubre de 1923. Es, sin duda, el personaje más descarnado del autor. El anónimo operativo apareció en medio centenar de relatos, algunos de los cuales serían agrupados para formar sendas novelas, como fue el caso de las cuatro historias ambientadas en Personville, y que, años después aparecerían reunidas en el volumen Cosecha roja.
A pesar de que Hammett dedicó al Operativo sin nombre la mayor parte de sus historias, también tuvo tiempo para crear nuevos personajes, como el cínico sabueso privado Sam Spade, aparecido por primera vez en la novela por entregas El halcón maltés (seriada desde septiembre del 29 a enero del 30). Y, comoquiera que el autor le había pillado el truco a las novelas largas, volvió a probar suerte con La llave de cristal, aparecida también en Black Mask entre marzo y junio de 1930. Su último relato publicado por la revista, en noviembre de 1930, fue una historia del Agente de la Continental, Death and Company.

Luego, Hammett logró asentarse en un mercado más lucrativo: el de las revistas tipo slick, como Collier’s y The American Magazine, en las que publicó nuevos casos de Sam Spade. También probaría suerte como guionista de comics y de películas, hasta el punto que sus compromisos en Hollywood le apartaron de la literatura casi por completo.

Durante casi una década, redefinió el género por completo, aportando una dimensión humana y un cinismo veraz que pocos han llegado a igualar.
El tercer fichaje de la Revista fue Erle Stanley Gadner. A pesar de su inexperiencia inicial, el editor adjunto Harry North vio en él madera de escritor. Y no se equivocaba. A lo largo del siguiente año, Gardner publicó 9 relatos y 3 novelas cortas en diferentes revistas pulp, la mayoría en la propia Black Mask, y, tres años después, llegó a colocar 97 historias en doce meses, convirtiéndose en algo así como una “fábrica  unipersonal de ficción”.

Aunque Gardner se diversificó en cuanto a géneros y publicaciones, Black Mask supuso su principal fuente de ingresos durante al menos una década, publicando en dicha revista más historias que ningún otro autor.
De las muchas sagas y personajes que creó Gadner el primero en tener un éxito arrollador fue Ed Jenkins, el Criminal Fantasma, antiguo ladrón de guante blanco con su propio código moral. La primera historia, Beyond the law, se publicó en Septiembre de 1925.

Posteriormente, en 1932, creó al duro abogado Ken Corning, posible predecesor de su  personaje estrella Perry Mason, que le dio el éxito definitivo y con el que se fue apartando de las revistas pulp.


LA ÉPOCA DORADA: EL EDITOR JOSEPH SHAW Y RAYMOND CHANDLER.

Los tres autores conformaron el buque insignia de la revista hasta que en 1926, con la contratación del nuevo editor, Joseph T. Shaw, apodado “El Capi”, Black Mask se dispuso a vivir una época dorada de 8 años de duración.

Shaw era un escritor de aventuras frustrado. Tras estar varios años en Europa, a su regreso, vio la situación en la que se encontraba su país, situación que le sensibilizó especialmente y empleó, por tanto, su puesto como editor para aportar su granito de arena y corregir dicha situación, regalando a los lectores interminables cartas editoriales en las que afirmaba que la ficción detectivesca podía promover el ideal de justicia en las, por aquel entonces, desmadradas calles de Norteamérica. Podía mostrar a los criminales como los villanos sin escrúpulos que eran, y reforzar la deteriorada imagen de las fuerzas de la ley. A su juicio, la República se hallaba más amenazada por los jueces corruptos, los políticos incompetentes y la ineficacia institucional que por los meros criminales.

Aunque es justo reconocer que la revista se vendía sola con tal de poner en cubierta a sus tres autores estrella, la época de Shaw fue la época mítica, la de las mejores sagas, los mejores autores y los grandes portadistas.  Las ventas se dispararon, ya en diciembre de 1933, la revista no publicaba otra cosa que historias de crímenes, y su circulación nacional se elevó de 66.000 ejemplares, cuando Shaw asumió el cargo, a 103.000. El precio de cubierta era de 20 centavos.

En esta segunda etapa, Shaw tiró de los escritores existentes, pero su labor más importante fue buscar sustituto a Hammet, que en 1930 había publicado su última historia.

El primero fue Raoul Whitfield que con sus personajes el exconvicto Mel Ourney y el detective filipino Jo Gar llegó a publicar 88 historias entre 1929 y 1933.

Pero su mayor acierto fue el fichaje de Raymond Chandler, que debutó en la revista en diciembre de 1933 con el relato Blackmailers Don’t Shoot. Hombre de gran cultura y educado en Inglaterra Chandler había sido despedido de su puesto en una compañía petrolífera de Los Ángeles por su afición a la bebida. Sus dos primeros relatos presentaban a un detective duro, llamado Mallory, y los cuatro siguientes a un individuo prácticamente idéntico, llamado Carmody. Tanto uno como otro, acabarían convirtiéndose en el mítico Philip Marlowe cuando, a finales de los 30, Chandler canibalizó esas historias primitivas para crear dos de sus mejores novelas: El sueño eterno (1939) y Adiós, muñeca (1940).

Chandler aportó una nueva dimensión al relato criminal, dejando de lado poco a poco la trama detectivesca, para centrarse en la dimensión humana de los personajes, en lo que sería un nuevo enfoque, imitado hasta la saciedad por posteriores autores.

La posterior nómina de autores estaba compuesta por Paul Cain (George Sims), que debutó en la revista con el serial Fast One en 1932. Se trataba de un historia  muy áspera, protagonizada por un tal Kells, ex-pistolero metido a jugador, Frederick Nebel, Theodore Tinsley, George Harmon Coxe, creador de Casey, Fotógrafo Criminalista (que acabaría convirtiéndose en una franquicia de novelas, películas, comics e incluso series de televisión), Hugh B. Cave, y Horace McCoy, que no era ni tan prolífico ni tan experimentado como sus compañeros y pronto lo abandonó para dedicarse al cine y a la novela.

El último fue Lester Dent, que llegó a publicar en Black Mask dos cuentos de su serie de Oscar Sail: Sail y  Angelfish a lo largo de 1936. Dent se prodigaría durante la primera mitad de los 30 en las revistas pulp de detectives, antes de encontrar su lugar como escritor narrando, casi en exclusiva, las aventuras del héroe Doc Savage para Street & Smith.


LA DECADENCIA.

Por una parte la gradual marcha de los autores estrella, que por distintos motivos fueron dejando la revista, y por otra el cambio que se estaba fraguando en el mundo del ocio con el emergente mercado de los tebeos, los libros de bolsillo, la radio y el cine, acabó con una considerable caída de las ventas, lo que supuso una reducción de costes, sobre todo a costa de los autores. El idealista Shaw protestó ante esta situación y se le invitó a marcharse de forma cordial y con él la mayoría de sus fichajes. Era el año 1936.

Pero aún duró 15 años con una nueva editora, Fanny Ellswoth, que bajo mínimos se las arregló para sacarla adelante con una nueva cantera de autores, William Irish, Frank Gruber, Steve Fisher, Max Brand, y sobre todo con una nueva línea editorial, abandonando el hard-boiled y siguiendo una línea más blanda y emocional y con unas cubiertas llenas de glamour.

 En 1940, la tirada de Black Mask se había reducido tanto que los propietarios de la revista se vieron obligados a venderla a su principal competidora: Dime Detective Magazine. Ellsworth fue sustituida por un nuevo editor, Kenneth White, y algunos antiguos autores, como Erle Stanley Gardner se dejaron ver de nuevo por la publicación. El elegante glamour criminal de las cubiertas se mantuvo, e incluso se incrementó, y se intentó reclutar a una nueva cantera de escritores, regresando, una vez más, a la figura del detective más duro como el pedernal. A esta época pertenecen las historias de Mike Shayne, el detective creado por Brett Halliday, que llegaría a sobrevivir a la revista, teniendo el honor de disfrutar de una publicación con su propio nombre (la Mike Shayne Detective & Mystery Magazine).

Sin embargo, ya era demasiado tarde.

El problema en sí no radicaba en la propia publicación, sino en los cambios sufridos por los medios de ocio y entretenimiento. Tanto los tebeos como los libros de bolsillo resultaban más baratos, y resistían mejor el paso del tiempo (los pulp además de voluminosos, se deshacían con facilidad), y la radio y el cine ofrecían una diversión más inmediata.

Resistiéndose a caer, mientras otros muchos magacines pulp cerraban sus puertas, la cabecera continuó publicándose, con unas portadas cada vez más  centradas en el sexo y la violencia, y ofreciendo historias de espionaje durante la Segunda Guerra Mundial. Redujo su cadencia de publicación, y como la mayor parte de las revistas de la época pasó a un tamaño inferior, el llamado digest, e incluso fue subiendo el precio…, pero no había nada que hacer. Tras unos últimos años bastante penosos, ofreciendo sobre todo reediciones de épocas pasadas:

Black Mask dejó de publicarse en julio de 1951, después de 31 años de publicación ininterrumpida, pasando a convertirse en el Ellery Queen’s Mystery Magazine. Su influencia en el policíaco había sido demoledora, ofreciendo la práctica totalidad de los autores clave de esa época, y creando una corriente aún vigente y empleada con éxito por numerosos autores norteamericanos y europeos.

Nacimiento de la novela
Época dorada. Autores